Saber cómo

Mantenimiento y desinfección de sistemas de rociado (flow) y cubas de inmersión

Es recomendable llevar a cabo regularmente operaciones de mantenimiento y desinfección en los sistemas de rociado y las cubas de inmersión. Por una parte para obtener unos resultados de recubrimiento buenos, y por otra, para evitar la aparición de bacterias, y los molestos olores asociados. La mejor forma de acometerlas es con sencillas medidas de aplicación diaria.

La viscosidad se debe comprobar antes de iniciar el trabajo y, cuando se trata de procesos de rociado, varias veces diariamente con una copa DIN-4 o ISO-3. Las viscosidades de aplicación aparecen indicadas en la ficha técnica correspondiente. Como diluyente solo se debe utilizar agua potable limpia. Todos los útiles para agitar, diluir o trasvasar el producto se deben limpiar con agua limpia y secar inmediatamente después de su uso. En los sistemas de rociado se debe prestar atención a que todas las boquillas estén libres de obstrucciones y que los filtros estén limpios.

 

Recomendamos vaciar el sistema de rociado una vez finalizado el trabajo y limpiarlo con agua limpia y cubrir las cubas de inmersión siempre que no se usen.

La desinfección de los sistemas de rociado y las cubas de inmersión se debe realizar con carácter preventivo. Para ello se pueden aprovechar periodos en los que la instalación esté parada durante un periodo de tiempo prolongado, p. ej., periodos vacacionales o puentes festivos. Es necesario desinfectar el sistema cuando el impregnante comience a despedir un olor putrefacto.

 

En este caso es importante vaciar el material de revestimiento y desechar el material que despida un olor putrefacto. En ningún caso se debe volver a utilizar para llenar el sistema tras desinfectarlo.